TUMBA DE UN GRANADERO FRANCÉS VETERANO DE SAN SEBASTIÁN (1813)

     Es difícil encontrar las últimas moradas de reposo de los soldados que defendieron o atacaron nuestra bonita ciudad de San Sebastián en 1813. Ya han pasado más de doscientos años de ese acontecimiento, pero de vez en cuando aparece una, y en este caso con doble sorpresa.

     Se trata de una tumba situada en cementerio de Chabanais, un perdido pueblecito del departamento francés de La Charente, en la que se puede leer un curioso epitafio a modo de protesta, que sirve para ilustrar un poco la historia de este soldado.

     Se trata de Pierre Desbordes, hijo de Pierre y de Marie Pringean. Nació en el pueblecito de La Pèruse, perteneciente al departamento que ya he mencionado, el 2 de Marzo de 1789.

     Su ficha regimental del 1º de Infantería de Línea, en el que figura con el número 2072, nos describe su aspecto físico. Un metro sesenta y nueve de alto, cara ovalada con una frente redondeada. Sus ojos de color granate, con una nariz curva y una boca de tamaño mediano. Un hoyuelo en el mentón y el cabello negro, lo mismo que las cejas.

     Su profesión era la de sastre, aunque tuvo que abandonarla para servir como recluta en los ejércitos imperiales, al mando del todopoderoso Napoleón Bonaparte. Así llegó al 1º Regimiento de Infantería de Línea el 16 de Mayo de 1808, sirviendo en el 1º Batallón, en la compañía de granaderos.

     Veterano de la campaña de Italia en 1808, de la de Alemania en 1809, de Calabria en 1810 y de España en 1811, 1812 y 1813. Ese año terminó su servicio militar con el Emperador Napoleón, al caer prisionero de los aliados tras la capitulación de la plaza de San Sebastián. Tenía veinticuatro años de edad, cuando fue internado en Plymouth como prisionero de guerra, no regresando a Francia hasta mediados de 1814.

     Durante esta heroica defensa de nuestra ciudad, el General Rey, Gobernador militar al mando de la defensa de San Sebastián, debió de ofrecerle por sus distinguidos servicios formar parte de los miembros condecorados con la Legión de Honor, pero una vez terminada la campaña parece ser que quedó en el olvido, injusticia que denuncia claramente en su epitafio. ”Porté pour la Croix par la Géneral Rey”.

 

     Regresó a su hogar, tras servir en los ejércitos de los Borbones con el grado de suboficial, el 22 de Mayo de 1818, no recibiendo ninguna ayuda ni mención por sus hechos de armas pasados, tal y como vuelve a denunciar en su epitafio “Il n’a pas étè protegé mais Dieu le récompensara”.

 

     Como hicieron casi todos los veteranos franceses que aún seguían con vida en 1857, pidió se le concediera la Medalla de Santa Helena por haber servido en los ejércitos Imperiales, única recompensa a sus servicios pasados que sólo pudo disfrutar un año escaso, al llegarle la muerte el 20 de Abril de 1858 con 72 años de edad, “fatigué des Campagnes et blessures” (fatigado de campañas y heridas), tal y como reza su tumba.

 

     Descanse en paz este “grognard” que tanta historia vio…

 

JÓSE MARÍA LECLERCQ SÁIZ

//www.sansebastian1813.es/432430527

//www.memoiredeshommes.sga.defense.gouv.fr

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