Edición facsimil de las Actas de Zubieta.

 

     Con la ciudad todavía pasto de las llamas, con las heridas fisicas y mentales torturando de manera inmisericorde a los infortunados habitantes de Donostia, estos tuvieron el valor y la iniciativa de reunirse para buscar posibles soluciones a la desgracia que los "aliados" de nuestro país les habían ocasionado.

     Tal comportamiento es incomprensible para nosotros, incluso a pesar de la distancia en el tiempo, así que ni remotamente puedo hacerme una idea aproximada de cómo estarían los ánimos de nuestros predecesores.

     Incluso hay que entresacar del texto que, a pesar del comportamiento de los ejércitos lusobritánicos, no descartaban la posibilidad de ocultar el tiempo necesario a la opinión pública lo sucedido, para no causar males mayores a la alianza con Gran Bretaña, vital en ese momento para los intereses de nuestra Nación.

Y todavía dudaron de su patriotísmo...

Primera Junta celebrada en Zubieta, después de tomada, saqueada é incendiada la Ciudad por los ingleses y portugueses, y estando aún ardiendo sus edificios.


ACTA PRIMERA


      En la Comunidad de Zubieta y su casa solar de Aizpúrua, jurisdiccion de la M. N. y M. L. Ciudad de San Sebastian, á ocho de Septiembre de mil ochocientos trece, se juntaron y congregaron, previo mutuo aviso y acuerdo, viniendo, desde Pasajes, Orio, Usúrbil é Igueldo, donde se hallan provisionalmente con sus familias, los señores D. Miguel Antonio de Bengoechea y D. Manuel Gogorza, Alcaldes y Jueces ordinarios; D. José Santiago de Claessens, D. José Maria de Eceiza y D. Joaquin Bernardo de Armendariz, Regidores y Síndico del Ayuntamiento de la misma Ciudad, y D. Joaquin Antonio de Aramburu, Prior del Ilustre Cabildo Eclesiástico; D. Joaquin Santiago de Larreandi y D. Joaquin Pio de Armendariz, Presbíteros Beneficiados ; D Joaquin Luis de Bermingham, D. Bartolome de Olózaga, Prior y Cónsul del Ilustre Consulado ; D. José Maria de Soroa y Soroa, D. Evaristo de Echagüe, D. José Elias de Legarda, D. José Ignacio de Sagasti, D. Sebastian Ignacio de Alzate, D. Francisco Antonio de Barandiaran, D. Rafael de Bengoechea, D. Manuel de Riera y don Domingo de Galardi, todos vecinos de dicha Ciudad, á una conmigo el infraescrito Secretario de Ayuntamientos de la misma, no habiendo asistido otros muchos por no habérseles pasado aviso á causa de ignorarse su paradero por la total dispersion del vecindario; y despues de un gran rato de triste y profundo silencio, interrumpido por los sollozos y lágrimas excitadas al verse reunidos los señores concurrentes, pálidos, macilentos, traspasados de dolor y desarropados los más, hablaron alternativamente los dos señores Alcaldes, aplaudiendo el celo patriótico que manifestaban todos estos señores con haberse reunido aquí, abandonando sus familias y olvidando sus particulares desgracias, á tratar del partido que habia de tomarse en estas tristes circunstancias á favor de todo el vecindario, y agradeciendo los parabienes que con lágrimas y con la efusión más sincera de sus corazones les dieron los que no habían estado dentro de la Plaza durante el sitio, por haber salido con vida dichos dos señores Alcaldes, Síndico y Presbítero Beneficiado D. Joaquín Santiago de Larreandi (ac.º 1.º), pidieron que se ocupase desde luego el Congreso acerca de los medios que debían adoptarse para reunir al vecindario y tratar de reparar sus pérdidas, si es que podian repararse tantas muertes, heridas, violaciones de mujeres de todas edades, saqueo total de quanto encerraban las casas, tiendas y almacenes, y por último, el incendio general de toda la Ciudad, que aun en este dia y en este momento mismo continúa, desde el anochecer del treinta y uno de Agosto en que principió; siendo lo más sensible y doloroso que todas estas muertes, heridas, violaciones, saqueo total é incendio, hayan sido causados por las tropas que tomaron por asalto la Plaza; y por los ingleses y portugueses, nuestros aliados, que habiendo sido recibidos, quando ganaron la brecha, por los habitantes de la Ciudad, con vivas y aclamaciones, correspondieron bárbaramente con fusilazos, y se entregaron en seguida, la noche del treinta y uno, y en todo el dia siguiente, á los mayores desórdenes y horrores, de modo que todo el vecindario tuvo que huir y salir del pueblo el primero y dos del corriente, despavorido y medio desnudo ; y aun los dos señores Alcaldes hubieron de hacer lo mismo por salvar sus vidas, viendo que quantos esfuerzos hicieron con los ingleses y portugueses para contener las muertes, violaciones, pillaje y fuego de las casas, eran inútiles é infructuosos.

     El Congreso, sin embargo de hallarse atónito, asombrado y fuera de sí con la horrorosa catástrofe que ha presenciado, y con la vista de la desnudez y figura cadavérica en que han salido quantos se hallaban dentro de la Plaza, por el atroz y bárbaro trato de los ingleses y portugueses; y a pesar de la miseria en que se hallan todos los que lo componen, por haber perdido quantos bienes poseian, á resulta del saqueo y subsiguiente incendio, olvidando en este momento sus particulares infortunios, recordó que en diversas anteriores épocas se ha abrasado la Ciudad de San Sebastian enteramente por incendios, aunque casuales, y que no obstante, por la constancia y amor de los habitantes á su nativo suelo, ha vuelto á repoblarse hasta el punto de opulencia y esplendor que la hicieron célebre y famosa en ambos hemisferios, utilísima al Estado y muy amada de los Reyes por sus distinguidos servicios. Convino en que, imitando la magnanimidad de sus antepasados, sin abatirse por la espantosa calamidad presente, se debian poner todos los medios imaginables para la más pronta repoblacion de la Ciudad ; y considerando que el medio más eficaz de que no se disperse y emigre á otras Provincias la parte del vecindario que se ha salvado de la furia de los anglolusitanos, de conservar siquiera los Templos y algunas casas, atraer los habitantes, reedificar la Ciudad y conseguir del Gobierno algunos auxilios, es la creacion de un Ayuntamiento que reuna la voz, representacion y derechos de todos los vecinos y lleve el nombre de la Ciudad de San Sebastian para que suene su existencia política, ya que ha desaparecido la física por su quema total, resolvió, de comun conformidad, y ante todas cosas, escribir con Propio á la Diputacion Provincial, que reside en Tolosa, la carta siguiente, firmada por todos los que componen el Congreso :

     Habiéndonos congregado en esta Comunidad de Zubieta, jurisdiccion de la Ciudad de San Sebastian, los infraescritos Alcaides, Regidores, Secretario del Ayuntamiento de la misma Ciudad, los demás vecinos notables, Prior y Beneficiados del Cabildo Eclesiástico, no habiendo vuelto aún del asombro que nos ha causado la destruccion total de nuestra Patria, y sus atroces circunstancias, considerando que el punto principal que debe llamar nuestra atencion es que el pueblo no se disperse y que conserve su representacion y Ayuntamiento, recurrimos á la proteccion de V. S., para que se sirva rehabilitar á los individuos del Ayuntamiento último para exercer interinamente sus funciones, y convocar desde luego á los vecinos que pueden ser habidos, para publicar y jurar la Constitucion, y nombrar un Ayuntamiento constitucional.

     Los firmantes esperan de V. S. sin perder momento esta rehabilitacion, y que nos descubra sus intenciones y dé sus luces á fin de reparar tan grandes desgracias y lograr la repoblacion de nuestra desgraciada Patria.


Zubieta, jurisdiccion de la Ciudad de San Sebastian, ocho de Septiembre de mil ochocientos y trece.

 


(Ac.º 2.º)

     Después de escrita, firmada y despachada la precedente carta, se volvió á conferir sobre las atroces circunstancias con que ha sido tomada la Plaza por los sitiadores, tratando á los habitantes de una Ciudad tan patriótica, fiel y adicta á la gloriosa causa de la Nacion, mucho peor que si fuera enemiga ; mas todos los individuos del Congreso sofocaron sus sentimientos particulares, conociendo importaba mucho conservar la reputacion de los aliados en un tiempo en que iban á entrar en el territorio enemigo, y que perjudicaria á la causa de la Nacion publicar en estas circunstancias su atroz y bárbara conducta. Sacrificando, pues, todo el Congreso unánimemente en favor del bien general toda reclamacion sentida, fixó su atencion y esperanzas en el invencible Lord Duque de Ciudad Rodrigo, para quien se dispuso y aprobó con entusiasmo la representacion siguiente, que se encargó á los Sres. D. José Ignacio de Sagasti, D. José Maria de Soroa y Soroa y D. Joaquin Luis de Bermingham la pusiesen en limpio y dirigiesen al Lord Duque, firmándola los tres en nombre de la Junta:

     “Excmo Sr.: El Ayuntamiento de la Ciudad de San Sebastian y una gran parte de sus principales vecinos, se hallan reunidos en el Barrio de Zubieta, jurisdiccion de la misma Ciudad, con el objeto de acudir á cuantos medios pueda sugerir la imaginacion para el alivio de los desgraciados habitantes de ella.

     Por un movimiento espontáneo y unánime se ha fixado la vista de los miembros de esta Junta en el Héroe de la Nacion, en el restaurador de la independencia de España, en V. E., en fin, cuyas virtudes privadas dan tanto realce á su gloria militar. Nuestra confianza en la grandeza del alma de V. E. es ilimitada, y nuestro espíritu, aunque abatido, no nos conducirá á la desesperacion, si V. E. se digna protegernos con la generosidad propia de su carácter.

     El Congreso omitirá la relacion detallada de los tristes acontecimientos de San Sebastian, desde el treinta y uno de Agosto hasta el dia de hoy, por no renovar el intenso dolor que han debido causar en un corazon tan sensible como el de V. E., y se limitará á la mencion en grande de una espantosa catástrofe.

     San Sebastian, Sr. Excmo., ha padecido un saqueo horrible con los demás excesos anexos á él, y un incendio de cerca de seiscientas casas, en el cual han consumido las llamas el valor de más de noventa millones de reales. Este funesto accidente ha causado la ruina de más de mil y quinientas familias, y ha reducido las siete octavas partes á la desnudez absoluta y á la mendicidad, en un Pais, cuyos habitantes carecen de lo más preciso aun para su propia subsistencia, a resulta de haber sido ocupado por el enemigo durante cinco años.

     En medio de este caos de calamidades no se ha notado el menor síntoma de tibieza en el constante patriotismo que ha manifestado desde el año de mil ochocientos y ocho esta infeliz Ciudad. Si nuevos sacrificios fuesen posibles y necesarios, no se vacilaria un momento en resignarse á ellos. Finalmente, si la combinacion de las operaciones militares, ó la seguridad del territorio español exigiesen que renunciásemos por algún  tiempo ó para siempre á la dulce esperanza de ver reedificada y restablecida nuestra Ciudad, nuestra conformidad seria unánime, mayormente si, como es justo, nuestras pérdidas fuesen soportadas á prorata entre todos nuestros compatriotas de la Península y Ultramar.

     Moscow fué incendiado, y experimentó grandes pérdidas. La Europa entera conoce los felices efectos que produjo á la Rusia y á sus aliados esta enérgica resolucion; pero las pérdidas de Moscow han sido indemnizadas por todo el imperio Ruso, y por la generosa nacion Británica. Y la infeliz Ciudad de San Sebastian, esta benemérita Ciudad, ¿será abandonada á su desgraciada suerte? No: San Sebastian no reclama en vano la proteccion del inmortal Duque de Ciudad-Rodrigo: los justos clamores de los habitantes de esta Ciudad serán trasmitidos por el Órgano de V. E. á nuestra Regencia, al Ministerio Británico, y á los corazones piadosos de esta ilustre Nacion; y San Sebastian renacerá.

     Séanos permitido este feliz presagio inspirado por el alto concepto que tiene formado el Orbe de las bellas cualidades que adornan á V. E., y permítasenos tambien el reiterarle la triste situacion de mil y quinientas familias pobres de San Sebastian que andan errantes sin asilo y sin pan. Somos con la más alta consideracion de V. E. Muy rendidos servidores.”

 

Zubieta ocho de Septiembre de mil ochocientos y trece.


(Ac.º 3.º)

     Concluida la lectura de la Representacion precedente, se ocupó la Junta en formar una Memoria de todo lo ocurrido al tiempo del asalto, y despues que se apoderaron de la Plaza los aliados, con lo que informaron extensamense los dos señores Alcaldes, Síndico, Presbítero Beneficiado D. Joaquin Santiago de Larreandi y otros varios vecinos que estaban dentro de la Plaza, y hallándose extendiendo dicha Memoria, llegó aviso de que se habia rendido esta mañana por capitulacion el Castillo de la Mota, al que se retiraron los franceses el mismo dia del asalto, y para cuya expugnacion no habia permitido el fuego que abrasaba al Pueblo, tomar antes disposiciones activas. La Junta, en vista de esta noticia, se apresuró á felicitar al General inglés, comandante de las tropas aliadas, que ocupan la Plaza de San Sebastian, con un oficio que resolvió lo llevase, y entregase yo el Secretario, acompañado de uno de los Alguaciles de la Ciudad, que tambien se presentaron, y dicho oficio se extendió en los términos siguientes :


      “El Magistrado de esa Ciudad de San Sebastian, que se halla reunido en este Pueblo de su jurisdiccion, acaba de saber con la mayor satisfaccion que el Castillo de la Mota se ha rendido. Cree de su deber felicitar á V. E. por este acontecimiento en que interesa la causa comun, al mismo tiempo que su obligacion le impele á preguntar á V. E. si podrá trasladarse y tomar con libertad sus funciones en favor de la causa de la Nacion y de los habitantes.

     A este fin se dirige á V. E, de cuya atencion espera se sirva expresarle si podrá disponer de los edificios, tanto de los que existan como de los derruidos, y tomar, en cumplimiento de sus deberes, las providencias que tenga por convenientes al mayor bien de los habitantes, sirviéndose V. E. expresarle el apoyo y auxilio que le dispensará de su parte. Renueva á V. E. su respeto, y ruega á Dios guarde á V. E. muchos años.

— Zubieta ocho de Septiembre de mil ochocientos trece. —

Al Excmo. Sr. General Comandante de las tropas aliadas en San Sebastian.”

     Con tanto se disolvió por hoy esta Junta, quedando convocados todos los señores concurrentes á esta misma casa de Aizpúrua, por hallarse ocupada la Consistorial, para mañana á las nueve; y por mandado de la misma Junta firmé esta Acta, yo, el Secretario.

Ante mi, JPH. JOAQUIN DE ARIZMENDI.

Escena que formaba parte del desaparecido Monumento al Centenario, levantado en 1913 en los jardines frente al antiguo casino de la ciudad, actual Ayuntamiento.

  • Monumento a los participantes en las Juntas de Zubieta realizado a finales del siglo XIX, existente en el Cementerio de Polloe de San Sebastián.
    (Fotografía del Ayto. de Donostia)

  • En 1879 el grabador de la placa conmemorativa se equivocó en la fecha de la reunión. Con el cambio de pizarra a mármol ésta no se subsanó sino que se cometió otro error con el año de ejecución del mausoleo pues donde pone MDCCCIXXX debería poner MDCCCLXXX. Actualmente, se encuentra corregido.
    (Fotografía y texto de la web del Ayto. de Donostia)

  • Monumento a los participantes en las Juntas de Zubieta realizado a finales del siglo XIX, existente en el Cementerio de Polloe de San Sebastián.
    (Fotografía del Ayto. de Donostia)